sábado, mayo 12, 2012

"El 15-M fue un despertador de conciencias" P. Cortés Ferrández. Zaragoza Heraldo


"El 15-M fue un despertador de conciencias"

P. Cortés Ferrández. Zaragoza|12/05/2012 a las 06:00
  




Se cumple un año desde que la semilla de la indignación espoleó a España y con ella la germinación de colectivos aragoneses en defensa de la vivienda, la educación y la sanidad públicas, y los desempleados.


El 15 de mayo de 2011 sonó un despertador cuya alarma estimuló a una soprendida sociedad española. En Zaragoza ese reloj sonó a las 18.00 de la tarde en la plaza Paraíso donde comenzó una manifestación que pedía, voz en grito, una democracial real. 
A partir de ese momento el movimiento cobró vida propia. Acampadas en las tres provincias aragonesas y unas elecciones autonómicas marcadas por este movimiento de indignación y rebeldía. Sin embargo, las acciones iniciadas en esa fecha se convirtieron, en algunos casos enla semilla de la que brotaron diversos colectivos sociales y en otros, en la llama necesaria para avivar la lucha de otras asociaciones. 
Todos ellos protestaron al entender que la crisis política y económica estaba afectando a personas, trabajadores y ciudadanos, que nada habían hecho para merecerla. Algunos de estos factores fueron el germen de la plataforma Stop Desahucios Zaragoza que el 19 de julio de 2011, apenas dos meses después del 15M, pararon el primer lanzamiento de una vivienda en el barrio de Valdefierro. 
Los detonantes

"La irrupción de la gente en la calle favoreció una discusión sobre aquellos problemas que no preocupaban a las administraciones y que afectaban a la gente de la calle", valora Mariano Alfonso, miembro del colectivo. En este sentido, el nexo entre uno de los factores que provocaron la crisis: la burbuja inmobiliaria y una de las consecuencias de la misma: el paro y el incremento dramático de los desahucios. "Hay una relación directa entre la crisis de la vivienda, la de los bancos y el paro que provocó que la renta no alcanzara para pagar las hipotecas y los alquileres", vinculó Alfonso. 

Con esta reflexión, la plataforma abandera la lucha por una vivienda digna, uno de los derechos fundamentales. Esta contienda se ha saldado, en 12 meses, con numerosas victorias a favor del colectivo. "Lo primero que hemos conseguido es que los afectados pierdan el miedo y la vergüenza a denunciar su caso. Ya no se quedan sumisos en sus casas", agradece Alfonso. Otro de sus triunfos es el de haber sido capaces de influir en la agenda política. "Todos los estamentos, gobiernos, ayuntamientos y administracioneshan intervenido en el debate de los desahucios y eso hubiera sido imposible sino hubiera sido por la aparición de un actor social con esta trascendencia", analizó. 
Tras estas conquistas, Stop Desahucios afronta el futuro centrado en solucionar todos los casos que les llegan. "Ahora los bancos son muy sensibles a cualquier tipo de protesta por el enorme apoyo social que tenemos, lo que nos ha permitido negociar", explica el miembro de la plataforma, quien, sin embargo, también alude a la dificultad que existe para cerrar esos acuerdos: "Estamos en un impás porque no se concretan las ofertas de las entidades, del Ayuntamiento y de la DGA", incidió. 


La sanidad y la educación responden, unidos, a los recortes 



Uno de los éxitos del espíritu iniciado el 15 de mayo es la rápida reacción con la que la sociedad responde a los recortes en materias fundamentales como la educación y la sanidad. Dos de estas reacciones llegaron a la comunidad por medio de la Plataforma contra la Privatización de la Sanidad en Aragón y de la Marea Verde en defensa de la educación pública. 

"Nos oponemos a la dinámica de privatizaciones que, desde diferentes ángulos, están limando el carácter público de la sanidad. El último con el Real Decreto 16/2012 por el que se instaura el copago sanitario", apostó Demetrio Calvo, miembor del colectivo en defensa de la sanidad pública. 
Una plataforma que en Aragón se ha mostrado reacia a la actitud "privativa" mostraba por el Gobierno de Rudi. "Es indignante que la construcción de los hospitales ya permita la inclusión de capital privado como ocurrirá en Alcañiz", lamentó Calvo. 
En este sentido, el colectivo denuncia la actitud "poco coherente" del Ejecutivo aragonés al presentarse como los adalides de la eficacia económica, hacer más con menos, cuando están infrautilizando los equipamientos. "El Grande Covián es una caso enigmático porque se podría utilizar para reducir las listas de espera, pero se ha preferido lo contrario, subemplearlo y derivar a los usuarios a la sanidad privada", denunció Calvo. Por ello, la plataforma apuntó que se ha iniciado "una campaña de desprestigio de la sanidad pública". 
Esta política de descrédito también la han observado desde la Marea Verde en defensa de la educación pública. "Somos una iniciativa reactiva ante un ataque tan directo al sistema educativo universal, laico, gratuito y de calidad no solo por medio de los recortes, sino también con el desprestigio", lamentó Guillermo Valenzuela, miembro de este colectivo.
De la Marea Verde forman parte todos los estratos del sistema educativo aragonés, fundamentalmente profesores interinos. Este colectivo, identificado con camisetas verdes, ya ha recogido numerosos recortes que han afectado a los colegios aragoneses, fundamentalmente a las zonas rurales. "Se ha incrementado el radio entre profesores y alumnos en un 20% lo que ha masificado las aulas. Además, también ha aumentado la carga lectiva de los profesores y no se cubren las bajas hasta transcurridos los diez días lectivos", enumeró Valenzuela. 


Una Marea Roja de 109.247 parados



Uno de los movimientos más desconocidos es la Marea Roja, un colectivo que aúna a los trabajadores aragoneses que están en el paro. "Surgió a raíz de la preocupación de varios compañeros por el problema del desempleo y además de tener una actitud crítica y reivindicativa, también buscamos sinergias para crear cooperativas", explica Javier Bueno, miembro de la Marea Roja. 

Para ello, el día 9 de cada mes, un día después de la paga, acuden a las oficinas del INAEM en Aragón. "Allí les decimos a los compañeros que tenemos proyectos en marcha y que entre todos salimos adelante", dice con optimismo quien pide a todos los desempleados que no caigan en la depresión que salgan a la calle y "nos miremos a la cara para crear ideas de trabajo". "En este sentido sí que siento que el 15-M fue un despertador de conciencias", analizó. 
Así, en 12 meses muchas de aquellas personas que salieron a la calle no se han vuelto a dormir. Todo lo contrario, han creado métodos para canalizar esa indignación y convertirla en herramientas para el cambio que persiguen.

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