domingo, abril 01, 2012

¿Sirve de algo protestar? Sí, por supuesto NICOLÁS ESPADA 25/03/2012

El PP hace muy bien el papel a la contra. Ya se vio que estando en la oposición son unos genios (a nivel nacional, claro, porque en Aragón no hicieron nada) y ahí están desde hace días asustando en contra de la huelga general. Si ya de por si son machacones hasta el punto de meter en la cabeza de la gente puras mentiras, en esta ocasión juegan con mucha más fuerza, la que les da el Gobierno de España y la patronal CEOE.
Mientras tanto, aprovechan el 29-M y las elecciones andaluzas y asturianas de hoy para estar en un impass. Quieren saber si tienen barra libre para hacer a sus anchas a partir de la semana que viene o si no triunfan tanto y el país se paraliza, dosificar las recetas restrictivas que guardan en los cajones de sus despachos. Por eso han intentado mantener un equilibrio con los sindicatos a la hora de decretar los servicios mínimos, para que se diga que no quieren boicotear el derecho a la huelga. Pero lo hacen con sus mentiras constantes.
Porque no es verdad que la reforma laboral aprobada por el Gobierno fuera la única medida que se podía tomar. Ni mucho menos porque a lo mejor no era el momento de volver a regular la normativa laboral y la negociación colectiva.
Porque no es verdad que el mercado laboral español necesite cambios para que sea menos rígido. El Estatuto de los Trabajadores, desde su aprobación en 1980, ha tenido 52 reformas y se puede decir que los contratos inestables han ido cada año en aumento.
Porque no pasa nada porque la huelga sea política, que lo es, porque va contra una medida del Gobierno del PP.
Porque no es verdad que este país no está para huelgas. Si que está desde el momento en que se recortan los derechos de los ciudadanos y se torpedea el estado del bienestar con recortes que afectan a la calidad de los servicios públicos.
Porque no es cierto que se dañe la imagen de España. Porque de eso ya lo han conseguido (económicamente) las agencias de calificación y los especuladores financieros.
Porque es mentira que con la huelga se apoye a CCOO y a UGT. Muchos de los huelguistas del jueves seguro que les critican, y mucho. Estos sindicatos tienen su penitencia social ya por muchos de sus errores. Pero eso es una pelea y otra es la de los derechos laborales de los españoles.
Porque no es verdad que la reforma laboral no se pueda cambiar. Ocurrió en 1996 y en el 2002 que después de las huelgas generales el Gobierno claudicó en sus intenciones. Ahora, puede ser el momento ya que está en trámite parlamentario.
Protestar, pues, sirve. Y si no, que se lo digan al PP.

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