miércoles, agosto 26, 2009

Contracepción: plan B. Por José Manuel López Tricas. La libre dispensación de la píldora del día siguiente puede reducir el número de abortos

Contracepción: plan B. Por José Manuel López Tricas, farmacéutico especialista en Farmacia Hospitalaria. Sábado 1 de agosto de 2009 Heraldo de Aragón
La libre dispensación de la llamada 'píldora del día siguiente' ha despertado polémica en todos los países en los que se ha adoptado. La controversia plantea cuestiones ideológicas de fondo.
EN relación con la denominada píldora postcoital, conocida internacionalmente como `contracepción plan B', deseo exponer algunos aspectos que pueden ser de interés. Hasta ahora, la `píldora del día siguiente' se conseguía de modo gratuito en los servicios de urgencia hospitalarios y en los centros de salud, a partir de la mayoría de edad, al menos teóricamente. Desde este mes de agosto se podrá conseguir en las farmacias, sin receta médica; y por jóvenes que no han alcanzado la mayoría de edad. Y este es el debate que sobresale a la superficie, si bien esconde discrepancias ideológicas más profundas.
La controversia que se plantea ahora en España no es nueva. En cada país en el que se ha comercializado sin receta médica y con libre adquisición por los adolescentes, determinados grupos sociales, casi siempre vinculados a posicionamientos religiosos (católicos, evangelistas y judíos) se han manifestado contrarios a la libre dispensación a menores de edad legal.
En Estados Unidos, la libre dispensación a partir de los 17 años ha sido consecuencia de la decisión del juez E. R. Korman, titular del Juzgado Federal de Nueva York. En su resolución se obligaba a rebajar la edad apara la libre dispensación de 18 a 17 años, argumentando que el límite a los 18 años se había establecido con criterios políticos y no científicos. En algunos países donde el aborto es ilegal (México, Brasil y Venezuela), la píldora postcoital ha sido aprobada para su libre dispensación.
Y en el país socialmente más conservador de Sudamérica, Chile, las niñas de 14 años tienen libre acceso a la contracepción de emergencia. Tal vez en esta decisión tenga que ver el hecho de que su actual presidenta democratacristiana, M. Bachelet, haya ejercido durante años como pediatra en una zona económicamente deprimida de Santiago. El 15% de todos los nacimientos en Chile son de madres de menos de 18 años, la mayoría de los casos entre las clases social y económicamente más deprimidas. Enfrentada a la decisión gubernamental está la Conferencia Episcopal, que sostiene que la contracepción plan B es una forma elusiva de aborto y que la libre dispensación supone una intromisión en la vida privada de las familias, además de una forma de totalitarismo; y afirman que puede ser una puerta abierta a la futura legalización del aborto, actualmente prohibido por la legislación chilena. Pero la realidad es que en Chile, con una población de 16 millones, se llevan a cabo 150.000 abortos anuales, muchos de ellos en condiciones lamentables.
No están exentos de razón quienes ven imprudente la libre dispensación de este medicamento a menores de edad; ni quienes consideran que existe un riesgo de transmisión de enfermedades, como el sida. Pero también hay que considerar que se puede reducir el número de abortos, con el sufrimiento psicológico y físico que conllevan. Los legisladores han de ser muy cautos para no agrandar la fractura entre las leyes y la sociedad a la que deben proteger y representar. Y no es menor la función de la educación a la hora de ayudar a los adolescentes a asumir los retos y riesgos de la sociedad en que vivimos.

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